Numismática: romanas

Alguna vez nos hemos podido plantear ¿cómo comienza una excavación arqueológica? y aquí os traigo la respuesta.
Lo primero que se nos viene a la cabeza puede ser que una excavación comienza cuando se hace el primer agujero en el suelo, pero tenemos multitud de fases previas. Una de las primeras fases consiste en la llamada prospección superficial. Dentro de esta fase tendremos que delimitar la zona que queremos estudiar: marcar sus límites naturales, culturales, etc. Además, tenemos que buscar información sobre la historia del lugar a estudiar para así poder marcar una extensión territorial sobre la que podremos encontrar materiales arqueológicos a nivel superficial.
La prospección superficial es de gran utilidad en climas áridos o semiáridos debido a la reducida vegetación. En la siguiente imagen podemos ver como es la vegetación de un clima húmedo y la imposibilidad de realizar una prospección superficial.
Una vez vayamos a realizar la prospección superficial tenemos que elegir entre el método asistemático y el sistemático. El primero consiste en la exploración a pie de la zona a estudiar, en la que cada prospector se fija unicamente en el terreno marcado por su trayectoria al caminar en línea recta. Durante su estudio el prospector irá recogiendo y marcando el lugar en el que aparezcan los sucesivos objetos. Este método permite cierta flexibilidad y es por ello que se usa principalemente en las zonas más proclives a contener restos del pasado.
Por otro lado, el método sistemático es más moderno y consiste en emplear un sistema de red o una serie de recorridos equidistantes, de esta forma, el área a estudiar queda dividida en sectores que se irán recorriendo de forma sistemática.
Cabe destacar que la prospección superficial permite la realización de pequeñas excavaciones para así comprobar y complementar los datos superficiales.
Podéis ampliar la información consultando el manual que he utilizado: RENFREW, Colin; BAHN, Paul. Arqueología Teorias, métodos y prácticas. Madrid, Akal, 2011. pp: 77-79.
Imagen título: http://www.ferreteriamontiel.com/paletin-bellota-5901-a.html
Imagen clima húmedo: imagen propia.
TRP: Tribunitia Potestas, Potestad Tribunicia. Hace referencia al poder de vetar cualquier proyecto de ley que el Senado deseara aprobar en contra de la voluntad del Emperador.
Estas son las inscripciones más genéricas de las monedas romanas, pueden aparecer muchas otras inscripciones diferentes , pero estas son una buena primera toma de contacto con la numismática romana.
Podéis encontrar más información en el libro que he utilizado: HOBSON, Burton. Tu colección de monedas. Madrid, Altea, 1980.
Mi primer artículo lo dedico a una de mis aficiones, la numismática. Cuando me comencé a aficionar a las monedas me encontré con muchas incognitas que poco a poco y a base de leer las voy solucionando. Una de las primeras incognitas fue averiguar que significado tenían las abreviaciones presentes en las monedas romanas, por ello os presento su significado en las sucesivas líneas.
AVG o AVGG : estas letras quieren decir Augustus o Augusti es decir, emperador. Sólo podía ser utilizado por el emperador reinante y posiblemente trata de indicar una descendencia directa del primer emperador.
CAES : Emperador. Antes de Adriano la abreviatura era equivalente a gobernante pero una vez fallece Adriano pasó a designar al heredero del trono.
COS: Consul. En la antigua Roma el consul era uno de los dos principales magitrados del Estado. Esta abreviatura suele aparecer seguida de una serie de números romanos, estos numeros nos indican los años que esa persona fue consul.
DN: Dominus Noster, es decir, Señor Nuestro. Se trata de un título utilizado para designar al emperador trás la muerte de Diocleciano.
IMP: Imperator. Comandante en su vertiente de jefe del ejército que acabo por designar al emperador.
PP: Pater Patriae, Padre de la Patria. Este título era entregado por el Senado al Emperador.
PF: Pius Felix, Pio Feliz. Este título fue otorgado a los emperadores trás la muerte de Marco Aurelio.
PM: Pontifex Maximus, Sumo Sacerdote. El emperador tenía este título puesto que ocupaba la cabeza de la religión oficial del Estado romano incluso se rendia culto a su persona.
SC: Senatus Consulto, Por orden del Senado. Esta inscripción aparece en todas las monedas de cobre acuñadas en Roma dado que se encontraba dentro de la jurisdicción del Senado.


¿Cómo comienza una excavación arqueológica?

Las monedas son una fuente arqueológica de gran importancia puesto que eran emitidas de forma oficial, esto significa que no se podían plasmar fantasías ni imperfecciones. Las signas legionarias presentes en los cuños monetarios ibero-romanos constituyen la principal fuente de documentación para concretar que legiones romanas estuvieron presentes en la Península Ibérica.
La foma más habitual de representación de las signas legionarias es a través de un águila central y dos signa manipulares a los lados. Cabe destacar que se pueden dar numerosas divergencias con este tipo de representación más genérica: hay casos en los que se representa a un jinete portando un águila legionaria.
En muchos casos estas legiones romanas han fundado abundantes colonias, compuestas de legionarios veteranos, que con el paso del tiempo se convirtieron en auténticas metrópolis.
A cantinuación os presento los principales casos de aparición de las signas legionarias de acuñación ibérica:
- Cartago-Nova
- Ilici
- Emérita (son muy visibles los números V y X correspondientes a las legiones fundadoras.)
- Caesar-Augusta (en este caso la fundación se llevó a cabo por las legiones IV, VI y X). Un ejemplo de estas signas legionarias lo podéis ver en la imagen superior.
- Colonia Patricia.
- Acci.
- Italica.
DE GUADÁN, Antonio Manuel. Las armas en la moneda Ibérica. Madrid, Cuadernos de numismática,1979, pp. 77-81
Numismática: Las signas legionarias
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Orígenes de la biblioteca
En la actualidad el origen de la biblioteca está sustentado en dos teorías rivales: la tesis asiática y la tesis griega.
En la tesis asiática se afirma que la biblioteca de Alejandría tuvo una notable influencia de las bibliotecas mesopotámicas, considerándolas como sus predecesoras. Las bibliotecas mesopotámicas estaban destinadas a albergar tablillas de arcilla, escritas con signos cuneiformes. Los partidarios de esta tesis, afirman que Ptolomeo tomo parte en la expedición de Alejandro Magno en Asia, pudiendo de esta forma observar la importancia que los mesopotámicos concedían a su cultura escrita.
Por otro lado, los seguidores de la tesis griega atribuyen la fundación de la Biblioteca a Demetrio de Falero y a Ptolomeo I, a más tardar en el año 295 a.C. Se basan en que Ptolomeo no conocía el Liceo fundado por Aristóteles, mientras que Demetrio si, y la colaboración entre ambos personajes habría otorgado a la biblioteca de un espíritu aristotélico.
Demetrio era uno de los miembros más destacados de la institución aristotélica, y, además, había gobernado Atenas entre los años 317 y 307 a.C. Su gobierno se basaba en una tiranía y fue desterrado de Atenas ene l 307 A.c. Cuando Ptolomeo I Sóter se enteró, le hizo llamar y hacia el año 305-301 A.c ya se encontraba Demetrio en Alejandría. Por lo tanto, este, al influir en Ptolomeo I consigue que la biblioteca sea una creación enteramente griega, construidas a imagen del Liceo.
No hay duda de que Demetrio fue uno de los impulsores de la biblioteca, pero en la actualidad se duda de bajo que rey se creó. Se duda entre Ptolomeo Filadelfo y Ptolomeo Sóter. Se sostiene que el segundo tiene más posibilidades que el primero que ya con Ptolomeo Filadelfo ascendió al trono en el 283 y Demetrio falleció poco después.
2. Características de la biblioteca
Hay que tener en cuenta que la biblioteca no precisaba de un lugar como el que tienen hoy en día las bibliotecas, en primer lugar, porque ni los griegos ni los romanos usaban la mesa para leer, además solían leer en voz alta, y una sala así sería imposible ya que leerían todos a la vez y no se podrían concentrar en su lectura.
En sus inicios la biblioteca estaba situada cerca del Mouseion, dentro del recinto de los palacios reales en la zona del puerto. Al estar en un recinto real se la denomino la biblioteca real.Para guardar los rollos bastaban unas pequeñas habitaciones, colocados sobre nichos y cestas, que permitían ordénalos para así tenerlos localizados.
Llego un momento en el que la biblioteca no tenía suficiente capacidad para albergar todos los rollos, por lo tanto, se decidió abrir un anexo para guardarlos. Se incorporó en el Sarapeum, construido por Ptolomeo III Evérgetes. Pasado el tiempo, el volumen de rollos fue tal que tuvieron que almacenarse en almacenes cercanos a la biblioteca. Se dice que albergaba unos quinientos mil rollos y un catálogo que ocupaba ciento veinte tomos.
Hay que destacar que la biblioteca en su origen estaba reservada para un determinado número de personas, pero con el paso del tiempo, fue de libre acceso.
3. La recolección de rollos.
Es prácticamente seguro que la recogida de libros se iniciará con el primer Ptolomeo. En sus orígenes no era una tarea fácil, ya que el comercio y circulación de rollos era bastante deficiente debido a que se estaba iniciando.
La cuantiosa recolección de rollos obligaría a crear un organismo que permitiera organizarlos y guardarlos adecuadamente, creando así la biblioteca.
Demetrio de Falero sería una de las personas que mayor responsabilidad tenía en la fijación de los criterios de la recogida de los lotes iniciales, además, de ser uno de los que fijase las primeras normas de su ordenación y utilización. El autor Aulo Gelio, de muy dudosa credibilidad afirma que la biblioteca albergaba unos 700.000 rollos recogidos durante el reinado de los Tolomeos.
Otro autor llamado TZETZES dice en su obra Inter alia que la biblioteca secundaria, es decir la externa contenía unos 42,800 libros, mientras que la biblioteca principal contenía 490.000 libros.
4. El declive y la destrucción de la biblioteca.
La biblioteca fue creciendo durante todo el reinado de los Tolomeos, debido a que eran apasionados de la cultura y adicionados a las letras. La historia de la biblioteca tiene su final sobre el año 30 a.C con la muerte de Cleopatra y el final del Imperio Romano.
Una leyenda afirma que la biblioteca se incendió en el transcurso de la Guerra de Alejandría, durante el ataque del general egipcio Aquila contra César. César ordeno quemar 60 naves que se encontraban en el puerto para que Aquila no se hiciera con ellos. El fuego producido por la quema de los barcos se avivo por un fuerte viento llegando a quemar algunas instalaciones situadas en tierra firme, llegando a la biblioteca. César en la Guerra civil sí que nos habla de la quema de los barcos, pero no de la quema de la biblioteca.
Otro autor como Séneca en su obra Tranquillitate animi afirma que, si se quemaron libros durante la guerra de Alejandría, concretamente afirma que fueron unos 40.000. Pero hay que destacar que la primera notica del incendio total de la biblioteca la encontramos en Plutarco en su obra Vida de César, que el incendio se propago por las embarcaciones hasta la biblioteca. Por lo tanto, dependiendo del autor que se consulte se puede tener una versión u otra.
Pero lo más seguro es que el incendio no alcanzase a la biblioteca y los rollos que se quemaron en el puerto eran rollos en blanco preparados para ser exportados.
Pero consultando otras fuentes, se afirma que la biblioteca original si fue quemada en el año 48 a. C con la Guerra de Alejandría, y la biblioteca que sobrevivió seria la localizada en el Serapeum. La cual lo más seguro es que sobreviviese hasta el año 391 d. C cuando el emperador promulgo un decreto que establecía la demolición de los templos de Alejandría, destruyendo el templo, y a la vez la biblioteca.
Pero buscando en más fuentes, concretamente en la versión árabe del fin de la biblioteca, se establece que en el año 642 el general árabe Amr conquistó Egipto, incluyendo a la ciudad de Alejandría. Durante cinco siglos no se hace ninguna referencia a la biblioteca, pero en el siglo XIII se encuentra relatos que describen que Amr había quemado los libros de la biblioteca.
Así pues se puede afirmar que no hay un consenso sobre la fecha exacta de la destrucción de la biblioteca, ya que dependiendo de la fuente que se consulte aparecen unas fechas u otras.
Bibliografía
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CANFORA, L. La biblioteca desaparecida. Trea, Gijón, 1998.
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CASTRO LEAL, L. La biblioteca de Alejandría. Laia, Barcelona, 2008.
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MACLEOD, R. The library of Alexandria centre of learning in the acient world. Tauris, London, 2004.
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RIAÑO ALONSO, J.J. Origen y naturaleza de la antigua biblioteca de Alejandría. Trea, Gijón, 2005.
Wedgrafía
http://www2.uned.es/geo-1-historia-antigua-universal/ALEJANDRO%20MAGNO/Alejandria_faro.htm
https://actualidad.rt.com/actualidad/174245-egipto-reconstruir-maravillas-mundo
Imagen título: https://www.xatakaciencia.com/sabias-que/cinco-cosas-increibles-sobre-la-biblioteca-de-alejandria-el-centro-del-saber-del-mundo-antiguo
Imagen Biblioteca en llamas : http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/la-biblioteca-de-alejandria_8593
La Biblioteca de Alejandría


La ideología política en Bizancio
Los documentos a partir de los cuales los historiadores sacan información sobre la ideología política de este periodo son muy diversos, desde la literatura a través de los poemas, o mediante el estudio de las monedas, gracias a la numismática.
Para entender la ideología política del Imperio Bizantino hay que comprender las instituciones bizantinas, que tienen su origen en las romanas, pero con la gran diferencia de estar cristianizadas.
A la cabeza de todas las instituciones se encontraba el emperador o basileus, era la fuente de autoridad de todo el poder económico, militar y administrativo, incluso tenía el poder de elegir al Patriarca de Constantinopla, quien tenía el honor de coronar al propio emperador. La Iglesia bizantina, dirigida por el Patriarca, era “independiente de la voluntad imperial” ya que, afirmaban que el emperador “era un laico con una aureola de divinidad creada voluntariamente.” Por lo tanto, la Iglesia y el propio emperador tenían unos intereses que, a lo largo de la historia, chocaron.
El emperador era considerado como un ser divino, todo lo que le rodeaba era sagrado, hasta su propia residencia era un sitio de culto. La sucesión no tenía por qué ser hereditaria, sino que podía elegir como sucesor a quien quisiera. La mayoría de las veces se elegían a generales muy reconocidos en el ejército.
El emperador contaba con un sistema de cancillería, cuya función era la de expedir las ordenes y el correo. Además, tenía a su disposición un consejo de funcionarios que seguían una estructura piramidal, el denominado Consistorium principis, formado por “el magister officiorum, el quaestor sacri palatii, numerosos condes y el praepositus sacri cubiculi.”
El magister officiorum era el jefe de los empleos, a sus órdenes se encontraba la policía del Estado, los arsenales, e incluso el servicio de correos. Después, nos encontramos con el quaestor sacri palatii, que sería el jefe de la cancillería.
Más tarde, aparece el conde de las sagradas larguezas o sacrarum largitionum, encargado de la administración del tesoro del Imperio. Y finalmente, el Prefecto de Constantinopla o Eparca, cuya autoridad solo se regía dentro de los muros de la capital y tenía la función de mantener el orden, lo que implica asegurarse de que la ciudad tenga todos los recursos suficientes para seguir con la vida cotidiana.
Continuando con la ideología política y su administración, nos topamos con las Asambleas, a partir de las cuales el emperador podía recibir las opiniones de los ciudadanos y, así mismo, los ciudadanos podían conocer las decisiones del emperador.
Otro importante órgano de gobierno sería el Senado, que como bien explica Claramunt en su obra El mundo bizantino: la encrucijada entre Oriente y Occidente, era una asamblea popular presidida por el Eparca. El Senado tenía el deber de participar en la coronación del emperador para así legitimar la voluntad del pueblo.
La administración sufrió diversas transformaciones a lo largo de su historia, ya sea por causas políticas o militares. Como por ejemplo: la llevada a cabo en la época de Justiniano, en la cual se creó una nueva división político-administrativa denominada el Exarcado cuyo “deber principal es defender el territorio y hacer cumplir los edictos imperiales y nombrar todos los cargos civiles, militares y eclesiásticos”.
Por otro lado, la administración de la justicia estaba en manos de hombres que habían recibido una educación previa, en la cual se aprendían la legislación vigente, recogida durante el reinado del emperador Justiniano (527-565), en el denominado Código de Justiniano. A partir del siglo VII, como bien afirma Claramunt, en su obra ya citada, en Bizancio se aceptaban castigos corporales, como por ejemplo cortar la lengua. Uno de los mayores delitos era atentar contra el emperador, y cuyo castigo podía ser dictaminado por el propio emperador.
A partir del emperador Teodosio I se producirá una fuerte fractura dentro de la ideología bizantina, ya que, con él, el cristianismo se convirtió en la religión del Estado. Gracias a la obra de Salvador Claramunt, ya citada, podemos resumir la ideología política de este periodo en las siguientes ideas - “universalismo, nacionalismo, imperialismo, antilatinismo y una utopía nacional”.
La idea de universalismo está presente desde el Imperio Romano y el Imperio Bizantino quiere continuarla, expandiendo sus fronteras todo lo posible. Hay que destacar que la máxima extensión territorial del imperio se consiguió bajo el apogeo del emperador Justiniano (527-565).
Continuando con las ideas más características de la política bizantina nos encontramos con el nacionalismo, “presente desde el siglo VIII hasta mediados del siglo IX”. Dicho nacionalismo se desarrolla gracias al poderoso ejército nacional, formado por ciudadanos del Imperio, que defendían el territorio de las sucesivas invasiones. Para salvar la unidad del Imperio, el territorio se dividió en distritos militares, denominados themas, los cuales estaban comandados por un general, strategos, que hacía de representante del emperador.
El emperador entendía la política expansionista como uno de sus objetivos o deberes, pero la idea de imperialismo trajo muchos problemas, ya que, el ejército ya no solo se enfrenta contra infieles, sino también contra cristianos que no aceptan ser sometidos, como por ejemplo los búlgaros.
Con el paso del tiempo, la pérdida de números territorios hace que se produzca un exaltamiento del patriotismo griego y ortodoxo, que se hará presente en un sentimiento antilatino y antioccidental, surgiendo una idea de utópica nacional.
Finalmente, podemos calificar a la administración bizantina como “inmensamente costosa, corrompida con frecuencia, lenta de movimientos e imposible de detener una vez puesta en marcha “ pero a pesar de ello favoreció el mantenimiento del Imperio Bizantino a lo largo de su historia. El poder imperial y el poder de la propia administración “alcanzan su momento culminante durante la época macedónica”.
Bibliografía
CABRERA, E. Historia de Bizancio. Barcelona: Ariel, 1998.
CLARAMUNT, S: El mundo bizantino: la encrucijada entre Oriente y Occidente. Barcelona: Montesinos, 1987.
NORMAN, H.B. El imperio bizantino. México: Fondo de cultura económica, 1949.
Tabla de imágenes
Imagen portada: http://cajadeteselas.blogspot.com.es/2012/02/un-poco-historia-del-mosaico.html
Retrato de Justiniano: https://en.wikipedia.org/wiki/Justinian_I
Extensión territorial del Imperio Bizantino bajo el reinado del emperador Justiniano: http://wps.ablongman.com/wps/media/objects/419/429222/thumbs/ch07_120.html

Retrato del emperador Justiniano

Extensión territorial del Imperio Bizantino bajo el reinado del emperador Justiniano
